Muchas veces nos preguntamos el porqué del comportamiento de nuestras mascotas. Los perros en particular han pasado miles de años adaptándose a una vida con los humanos, desarrollando un lenguaje corporal para comunicarse con nosotros. El movimiento de la cola, la tensión de su cuerpo, e incluso sus ladridos pueden reflejar su alegría, tristeza, estrés o furia, por lo que conocerlos puede mejorar la relación que tenemos con nuestras mascotas.

El estudio del comportamiento animal ha avanzado mucho en los últimos años al igual que el estudio del lenguaje corporal en humanos. Incluso, como veremos más adelante, se ha podido evidenciar que se pueden encontrar trastornos similares entre los canes y sus dueños, por causas y con tratamientos similares. En este caso, abordaremos los posibles significados que tiene el perseguirse la cola en los perros.

Un juego inofensivo

Una primera razón de que nuestro perro se persiga la cola tiene que ver con el juego. Si el can está solo y se siente aburrido, puede distraerse siguiéndose la cola. Este comportamiento es más común en unas razas que en otras y por lo general se suele observar en Pastores y Terriers, sin embargo, la frecuencia y la tensión que se observe en el animal al hacerlo dirá se trata de una distracción o si por el contrario hay que encender las alarmas.

Por lo general, cuando un perro se persigue la cola ocasionalmente puede tratarse de una distracción, mientras que si lo hace de forma frecuente debemos indagar más sobre otras posibles causas. Sin embargo, esto dependerá también de si nosotros estimulamos ese comportamiento o no. Reírnos o prestar atención cuando el animal repite este comportamiento, puede reforzar el mismo, haciendo que el perro lo repita para captar nuestra atención.

Posibles enfermedades

Otra posibilidad que explicaría esta conducta, tiene que ver con la presencia de un parásito molesto cercano a la cola, irritación en esta o una irritación cerca del ano. Si nuestro can muerde su cola al alcanzarla, o lame su ano con mucha frecuencia, es posible que esté sufriendo de una irritación.

Aquí estaríamos en presencia de una razón externa al animal que causa este comportamiento. Observaremos además otros rasgos como tensión de su cuerpo y marcas (quizá causadas por sí mismo) en la cola del animal.

Desorden canino compulsivo

Por último, puede darse el caso de que la causa de este comportamiento sea un trastorno psicológico de nuestra mascota, es decir, una causa interna. La perturbación, se conoce como desorden canino compulsivo y guarda estrechas similitudes con el trastorno obsesivo compulsivo (TOC) en humanos.

Entre las posibles causas, tenemos la temprana separación de su madre cuando cachorro, mezclándose el cambio de ambiente (al ser adoptado por otra familia) con la soledad que puede tener, por ejemplo, un fox terrier sacado de un refugio. En estos casos podemos observar que los cachorros se persigan la cola, lo que cumple la doble función de relajarlos y también de servir de compañero de juegos, sin embargo, esta conducta puede volverse compulsiva y volverse persistente hasta la adultez.

Otras causas pueden ser el encierro, el maltrato o la ansiedad. En el primer caso, la soledad y el aburrimiento pueden llevar a que nuestra mascota intente distraerse siguiendo su cola, pero encierros prolongados pueden generar el trastorno compulsivo, en el caso de maltrato, la ansiedad se genera automáticamente y seguramente generará este tipo de desorden, pudiendo expresarse con este comportamiento o no.

Se ha encontrado que, al igual que en los seres humanos, el desorden canino compulsivo ha disminuido con la ingesta de minerales y vitamina B6, lo que demuestra que una buena dieta, ejercicio y una vida social activa, no sólo son un buen remedio para el perro sino también para su dueño.