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Entró el pecado en el mundo

  • Escrit per Raül Gil
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DolentBo 

La Paz del Señor sea con vosotros:

Hoy quiero retomar de nuevo el versículo que ayer mismo os compartí, porque es necesario que profundicemos tal como es debido todo cuanto detalle nos revela la enseñanza que el apóstol Pablo nos comparte, al ser esta contrastada con otras de las enseñanzas que en la misma Biblia nos son dadas. 

Rom. 5:12 Por tanto, como por un hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, ya que todos pecaron.

Rescatemos hoy de todo este versículo, únicamente estas seis palabras: “entró el pecado en el mundo”.

¿Dónde nos dice Pablo que entró el pecado? En el mundo, que no en el hombre. No lo olvides.

Según la tradición que nos da a conocer el catolicismo romano, el pecado pasa de unos a otros, como si de una herencia genética se tratase. O dicho de otro modo: como si este se transmitiese de padres a hijos. Lo cual carece –a mi entender– del debido sustento bíblico.

Solo hay que leer lo que el Señor mismo le dice a Caín –hijo de Adán– antes de que este diese muerte a su propio hermano Abel, e incurriese por ello en su particular y gravísimo pecado.

Leamos:

Gén. 4: 6 El Señor le dijo: ­-¿Por qué te enfureces? ¿Por qué andas cabizbajo? 7 Si obrarás bien, llevarías bien alta la cabeza; pero si obras mal, el pecado acecha a tu puerta y te acosa, aunque tú puedes dominarlo.

Dios, que siempre es el mismo y jamás cambia, y su Palabra una es; le está diciendo y claramente a Caín, que el pecado acecha a su puerta, y que él puede dominarlo.

¿Lo has entendido? ¿Dónde está el pecado? El pecado le está acechando a su puerta, y Caín puede dominarlo. El pecado aun no está dentro de Caín, sino que claramente es el Señor mismo quien nos dice que está a la puerta, esperando el momento de dominarle.

No olvidemos que Caín nació después de que Adán hubiese transgredido el único mandato que Dios le dio, y haber cometido por ello; el que se conoce como pecado original. Pero aun así, vemos claramente que es el Señor mismo quien le dice a Caín que el pecado está acechando a su puerta. De modo alguno dice el Señor que el pecado esté ya dentro de Caín.

Mediante su Palabra y muy claramente, nos es mostrado que el pecado no lo heredan los hijos de los padres, ni se transmite de modo alguno mediante los genes. Y por descontado, y por mucho que algunos les pese; el pecado no se transmite ni por carne, ni sangre, ni mucho menos por haber nacido de una sencilla y humilde madre.

Entonces pues: ¿Por qué razón tuvo Dios que preservar a María de todo pecado en el momento de su nacimiento? Será otro día, Dios mediante, cuando lo estudiemos.

No olvides, porque escrito está: que el Señor y a su vez también llama a la puerta antes de poder entrar en tu vida. Pero has de ser tú, y solo tú; quien le abras y le invites a pasar.

Apoc. 3:20 Mira, yo estoy llamando a la puerta; si alguien oye mi voz y abre la puerta, entraré en su casa y cenaremos juntos.

Caín, para su desgracia; le abrió la puerta al pecado, y este en él pudo entrar. Pecado que no había heredado de sus padres, si no que pudiéndolo dominar y como hemos leído que el Señor le dijo; aun así le consintió entrar. Fue Caín, al obrar mal, que al pecado en él –por primera vez– dejó entrar.

La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.

Raül Gil

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